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miércoles, 28 de abril de 2010

LA HISTORIA DEL CAMELLO QUE LLORA
























1. DIRECTORES

1.1 Luigi Falorni

1.1.1. Biografía

Luigi Falorni nació en Florencia, Italia en 1971. Falorni asistió a clases de dirección al Cooperative Schermobiaco en Florencia. En 1994 comienza sus estudios en la escuela de cine de Munich. La historia del Camello que Llora fue su trabajo de graduación .

1.1.2. Filmografía

• Gabbia di Gesso (1992), peliculas
• Fools and Heroes (1998) documental
• Klein, Schnell and Au_Er Kontrolle (2000) documental y los cortos
• Impasse (1995) cortometraje
• Dichtungand Wahreit (1996) cortometraje

1.2.2. Byambasuren Davaa

1.2.1. Biografía

Byambasuren Davaa nació en 1971 en Ulaanbaatar, Mongolia. De 1989 a 1994 trabajó como ayudante de dirección y presentadora en la televisión pública de Mongolia. De 1993 a 1995 estudió Derecho Internacional en la Universidad de Ulaanbaatar y de 1995 a 1998 estudió en la Academia de Cine de Mongolia. Desde 1999 está asistiendo a clases en la Escuela de Cine de Munich, aprendiendo la técnica de los documentales. El Perro Mongol es su proyecto fin de carrera. El anterior trabajo de esta cineasta fue La Historia del Camello que Llora, que ha sido proyectada con gran éxito en festivales de todo el mundo.

1.2.2. Filmografía

• El perro mongol (2006) Director, Guionista
• La historia del camello que llora (2004) Director, Guionista

3. La historia del camello que llora

La historia del camello que llora es una película documental de 2003 dirigida y escrita por Byambasuren Davaa y Luigi Falorni.

3.1. Sinopsis

Durante la primavera, una familia de pastores nómadas del desierto del Gobi (Mongolia) ayuda en el nacimiento de sus camellos. Una de las camellas tiene un parto difícil, pero con la ayuda de la familia, finalmente nace una cría de camello albino. A pesar de los esfuerzos de la familia, la madre rechaza al recién nacido camello, impidiendo que se amamante. Cuando todas las esperanzas se desvanecen, la familia envía a sus dos hijos pequeños en un viaje a través del desierto a la búsqueda de un músico: un violinista. Este interpreta con su violín una antigua música tradicional que junto con los cánticos de la mujer consiguen que, cuando el pequeño camello es llevado de nuevo a la madre, ella se eche a llorar y lo deja amamantarse permitiendo de este modo que sobreviva.

3.2. Ficha Técnica

Título: Die geschichte vom weinenden Kamel (La historia del camello que llora)
Dirección: Byambasuren Davaa & Luigi Falorni
Producción: Tobias Siebert
Guión: Byambasuren Davaa, Luigi Falorni
Música: Marcel Leniz, Marc Riedinger, Choigiw Sangidorj
Fotografía: Luigi Falorni
Reparto: Janchiv Ayurzana, Chimed Ohin, Amgaabazar Jonson, Zeveljamz Nyam
Ikhbayar Amgaabazar, Odgerel Ayusch, Enkhbulgan Ikhbayar, Uuganbaatar Ikhbayar, Guntbaatar Ikhbayar
País(es): Alemania
Año: 2003
Género: Documental
Duración 90 minutos

3.3. Premios

El documental se presentó en la sección oficial del Festival de Cine de Gijón 2004. Además ha sido ganadora de un Globo de Oro en Estados Unidos, galardón especial en Festival de Cine de Cuenca y en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires en el 2004 y candidata al Oscar a la mejor película documental del año 2004.



3.4. Comentarios


El cine nos ha dejado a lo largo de su historia documentos que son un reflejo de nuestra vida humana y han sido realizados con una especial sensibilidad como lo demostró Robert Flaherty con su film etnográfico Nanuk el esquimal (1920-1922). En este aparentemente explorado planeta todavía hay muchos pueblos que conservan costumbres y tradiciones que se escapan del inventario del patrimonio cultural de la humanidad. Este es el caso de los pueblos nómadas que pululan por las estepas y desiertos de Mongolia. Resulta insólito que una película de la red comercial pueda ser fruto del proyecto de unos estudiantes de la Escuela de Cine de Munich que se adentraron en el desierto de Mongolia, para buscar una historia maravillosa que fuera real pero que, a la vez, se pudiera contar casi sin palabras. El resultado final ha sido un film con una delicadeza y un respeto hacia sus personajes como hacía años no se lograba en el cine.

La historia del camello que llora explora los destinos de una familia de nómadas mongoleses y de los animales con los que conviven y sobreviven. Esta es la realidad también del retoño de un camello que es rechazado nada más nacer por su madre primeriza debido a la dificultad traumática del parto. No le deja acercarse a sus mamas pues no son ubérrimas. Para evitar el peor desenlace para esta cría la familia llama al profesor de violín de un poblado cercano. Al compás del viento, el músico y su arte junto al canto de una de las madres de la tribu van a apaciguar el espíritu de esta camella. La camella no sólo acaba aceptando a su retoño blanco sino que como manda la tradición el ritual no es completo si del ojo de la camella no caen lágrimas. Lo exótico del caso es que se trata de un ritual vigente en las tradiciones mongolesas y que según la costumbre, el ritual del músico no sólo reúne a la madre y a su cría sino que consigue que la madre llore. La música de la canción es casi un mantra, por lo que para cada animal hay un sonido capaz de incidir en su comportamiento. La explicación más plausible, según los expertos, es que este fenómeno se deba a que los únicos sonidos del desierto o la estepa es el del viento y que la música se convierte en una poderosa energía capaz de cambiar los estados de ánimo. De hecho nada extraordinario que no conozcamos. Por eso se practica en la mediciona alternativa la llamada musicoterapia.

La familia seleccionada son verdaderos nómadas. Su tienda dista a más de 50 km de sus vecinos y su vida consiste en cuidar de 60 camellos y más de 300 ovejas y cabras. Para una civilización que nos hemos desnaturalizado primero esquilmando el planeta y después convirtiéndolo en un inmenso basurero es casi higiénico sumergirse en la musicalidad de esta aventura humana desde el inhóspito desierto de Gobi. En a penas hora y media uno puede adentrarse en la humildad de la convivencia frugal, olvidarse de las prisas que nos atenazan, superar al tiempo esclavizante y recibir una dosis de suero que nos ayude a frenar el consumismo lacerante.

Pero tan sólo es cine, cine de autor realizado con tanto esmero que en los países que se ha exhibido no ha defraudado como lo muestran los ranquings de audiencia. Porqué al final, La historia de un camello que llora no es más que una historia de amor entre los humanos y sus animales, entre los paisajes y sus habitantes. Lamentablemente, Mongolia está cambiando y los nómadas van sucumbiendo a los reclamos urbanos que no sólo les desnuda de su libertad sino que los convierte en míseros esclavos del capitalismo pragmático floreciente.


El proyecto es el resultado del impacto que en la niñez tuvo Dawa cuando vio un film sobre el ritual de la música con camellos. Durante su paso por la Escuela de Cine de Munich lo comentó con su compañero Luigi Falorni y ambos tomaron la cámara para buscar al camello que abandona a su cría. En cierta medida pues estamos ante un documental pero, en realidad, este es sólo la excusa para contar una bella historia. Un film rodado con personajes que no son actores profesionales pero que son capaces de interpretar y emocionar sobre su herencia cultural.

El film se había planificado en un rodaje de 35 días, pero las condiciones extremas del clima del desierto de Gobi, con numerosas tormentas de polvo y bajas temperaturas lo redujo a 23 días. Tampoco faltó que alguno de los componentes del equipo enfermara y que perdieran metraje por qué parte del equipo se estropeó. El logro fue la compenetración entre los conocimientos sobre los ritos y tradiciones aportados por Dawa, por ser originario de una familia mongolesa nómada y las habilidades con la cámara por parte de Falorni. Su planificación unida a una buena dosis de improvisación convergieron en un resultado donde la magia y la realidad se diluyera en un cocktel singular donde sus personajes bien trabajados danzan en un paisaje tan inhóspito como portentoso.

Los camellos tiene tres pares de párpados para protegerse de las tormentas de arena. Para limpiarse los ojos lagrimean o lloran. En el desierto de Gobi, al sur de Mongolia, una nueva camada de camellos está naciendo en el campamento de una familia de pastores nómadas y en uno de los partos, la madre tiene dificultades para parir y con la ayuda de la familia logra dar a luz un camello blanco.


“La historia del camello que llora” es un documental donde el protagonista es la cría que nace y sufre desde el primer momento el rechazo de su madre, que se rehúsa a amamantarla, negándose a alimentarlo y protegerlo.

Luego de varios intentos infructuosos por revertir la actitud de la camella, los pastores deciden recurrir a un viejo ritual. Para ello, deben conseguir un músico que ejecute la melodía apropiada. Cuando todas las esfuerzos parecen haberse desvanecido, los nómades envían a dos jóvenes muchachos en un viaje a través del desierto, a un pueblo distante, en busca de un músico que es la única esperanza para la joven cría.

Los directores, Luigi Falorni y Byambasuren Davaa, filmaron incansablemente acontecimientos espontáneos para la historia del bebé camello y su madre. Además, optaron por recrear ciertos momentos en la vida cotidiana de una verdadera familia mongola.


SESENTA CAMELLOS

Durante el rodaje, la directora Byambasuren Davaa -quien pasó su infancia y juventud en Mongolia- se encargó principalmente de la comunicación con los nómadas. Muchas familias que vivían en el área donde se rodó la película quisieron participar, pero al final se optó por una familia compuesta por cuatro generaciones. Aunque el número de familias nómadas en Mongolia está disminuyendo, aún quedan bastantes y son autosuficientes.
La familia que los directores seleccionaron habitaba una vistosa tienda en mitad del desierto, situada a 50 km. de cualquier otra tienda o establecimiento. La familia tenía 60 camellos y cerca de 300 ovejas y cabras.

PREMIOS SIN JOROBA
Lo que sería inicialmente un proyecto para televisión de una hora, terminó en un rodaje de 23 días en el mes de marzo de 2002 y en un tiempo de 90 minutos. La filmación estuvo afectada por inclemencias climatológicas, como tormentas de arena y cambios bruscos de temperatura. “La historia del camello que llora” está producida por la Escuela de Cine de Münich y Think Film, en asociación con National Geographic World Films y se rodó en formato súper 16mm.

Un documental se plantea no simplemente como una necesidad de mostrar un evento determinado, sino de apuntar, de guiar la mirada hacia aquello que el documentalista quiere que el espectador vea, y pasando por los diversos filtros de rigor (la mirada del documentalista, la cámara, el montaje y lo que éste elimina) “La historia del camello que llora” se presenta como un intento de que veamos algo que en nuestra vida cotidiana seríamos incapaces de ver. Un mirar humanista por sobre un tipo de observación puramente científico y antropológico –o zoológico- como suele ser el estilo documental de la Nacional Geographic (quien produjo, junto con la Escuela de cine de Munich, este filme). Un deseo de grabar una realidad que no está dada de antemano, ni un intento por rehacerla, si no de capturar un aspecto de ella, a través de imágenes sensibles y una cámara amable y por crear, a partir de las imágenes y la naturaleza, una obra que emociona.

La historia transcurre en el desierto de Gobi, en el sur de Mongolia. Ahí habita una familia de pastores nómadas que ayuda a los nacimientos de una manada de camellos. El documental sigue a este grupo de pastores, entra en sus carpas, los acompaña mientras comen o mientras el abuelo cuenta las historias tantas veces escuchadas por la familia. Paralelamente a ellos, nos introduce a la historia de un camello que ha tenido problemas en un parto, que ha sido tan difícil y doloroso que cuando la madre da a luz se niega a acercarse a su cría y a alimentarla. El pequeño camello, vulnerable, la persigue, llora. Para la supervivencia del bebé camello, la familia se toma en sus manos la tarea de reunirlos y lograr que la madre se deje amamantar.

Tres cosas que decir:

1) De alguna manera en la figura del camello bebé confluyen todos aquellos animales y mascotas que hemos tenido o querido alguna vez. En este ejercicio probablemente involuntario, resulta difícil que el espectador quede ajeno a la suerte del camello.

2) Me gustaría destacar la escena del ritual: para reunir a madre y cría, la familia pide ayuda a un maestro de música de una aldea cercana. Con un instrumento a cuerda que cuelga de la joroba de la madre + una melodía simple que emana de otro instrumento en manos del músico + una suerte de mantra –de un solo sonido- que repiten los pobladores del desierto, de la camella madre empiezan a brotar lágrimas, mientras de a poco se va acercando a su hijo y lo alimenta. Esta “sabiduría” poética e inexplicable es, sin duda, lo que hace valioso y notable y bello a este documental.


3) El hijo pequeño, un niño de unos cinco años, viaja a la aldea en busca del músico y en una de las casas se encuentra, y se fascina, con un televisor. En ese cruce de miradas -el niño y el espectador ambos embobados frente a la pantalla- ocurre un loop. El “aparato demoníaco” nos encara al niño y por apenas unos segundos, somos parte de lo mismo. La luz que emana de ambos artefactos (el televisor / la pantalla del cine), bien podría ser la luz de una hoguera que nos reúne a todos a su alrededor. “La historia del camello que llora” es un buen documental en tanto pulsión creativa que abre la puerta hacia una confrontación, un encuentro con una alteridad (y no sólo me refiero a los habitantes de Gobi) que cada cierto tiempo es importante recordar.

Ascanio Cavallo Revista El Sábado :

"Lo relevante en La historia del camello que llora no es la crudeza relativa de la ambientación ¬que siempre sería opinable-, sino la extraordinaria metáfora sobre la integridad familiar desarrollada a partir de unos pocos elementos. En esa humildad se realiza algo de lo esencial del cine: la cualidad de reconvertir la realidad para extraer de ella una forma única de conocimiento poético".

Pedro Labra Revista Cosas :

"La anécdota puede ser simple e ingenua, pero abunda en detalles sorprendentes que le dan riqueza e interés. Aunque la parsimoniosa narración se limita a observar los hechos, a menudo despierta risa o ternura, y a ratos hasta se vuelve absurda o surreal".

2 comentarios:

Alejandro dijo...

No es que sea mala de hecho el tema es bueno, pero es bastante larga y un poco cansada, podria ser mejor.

Anónimo dijo...

No es que este mala, de hecho el tema es curioso y llamativo, el problema es que es muy larga, aburrida y tediosa por partes.