cineitaliano.blogspot.com

lunes, 23 de agosto de 2010

EL HIJO DE LA NOVIA

1. Juan José Campanella




Juan José Campanella (Buenos Aires, 19 de julio de 1959) es un director de cine y televisión argentino. Una de sus películas, El secreto de sus ojos, ganó el premio Óscar de la Academia de Hollywood como mejor película extranjera en 2010.

1.1. BIOGRAFÍA

Juan José Campanella desarrolló parte de su carrera en Estados Unidos, trabajando en series como La ley y el orden (en inglés, Law & Order), Dr. House (2 capítulos: el 12º de la tercera temporada y el 6º de la cuarta) y 30 Rock, entre otras. En Argentina ha trabajado en varios programas educativos y sociales del canal Encuentro del Ministerio de Educación de la Nación. En el programa "Entornos Invisibles" llegó a desempeñarse como uno de los principales actores.

Además de director también ha sido el co-coguionista de sus cuatro películas más conocidas: El mismo amor, la misma lluvia; El hijo de la novia; Luna de Avellaneda y El secreto de sus ojos. Su último filme El secreto de sus ojos ganó el Óscar a la Mejor Pelicula Extranjera.

En 2006 le fue concedida la nacionalidad española por carta de naturaleza, una concesión especial del Reino de España a personas de particulares méritos.(1)

Premios

• 2001: El hijo de la novia es nominada a los premios Óscar en la categoría «mejor película de habla no inglesa».

• 2010: Su película El secreto de sus ojos es ganadora del premio Goya como «mejor película hispanoamericana».

• 2010: Su película El secreto de sus ojos es ganadora del premio Óscar en la categoría «mejor película extranjera».


2. FILMOGRAFÍA

Series de TV

  • .2000: Strangers with Candy, EE. UU., 6 capítulos.
  •  2001: Culpables, Argentina, guión.
  •  2006: Six Degrees (EE. UU.), director del 1.º capítulo.
  •  2006: Law & Order: Special Victims Unit, episodio «Recall» (como Juan J. Campanella), EE. UU.
  •  2006: 30 Rock (EE. UU.), director del capítulo »Jack meets Daniel».
  •  2006: Vientos de agua, director-guionista.
  •  2008: Dr. House, director del capítulo 12, temporada 3, «Un día, una habitación».
  •  2008: Dr. House, director del capítulo 6, temporada 4, «Lo que sea necesario».
  •  2009: Dr. House, director del capítulo 18, temporada 5, «Ven gatita».
  •  2010: Dr. House, director del capítulo 18, temporada 6, «La caida del caballero».
  •  2010: Dr. House, director del capítulo 20, temporada 6, «La elección».
Como actor

• 1979: Prioridad nacional (mediometraje)
• 1982: Victoria 392 (no estrenada comercialmente).
• 2001: El hijo de la novia (médico).

Como director

Categoría principal: Películas dirigidas por Juan José Campanella

• 1979: Prioridad nacional (mediometraje)


• 1982: Victoria 392 (no estrenada comercialmente)

• 1991: The Boy Who Cried “Bitch” (El niño que gritó «puta»)

• 1997: Ni el tiro del final

• 1999: El mismo amor, la misma lluvia

• 2001: El hijo de la novia (nominada al premio Óscar de la Academia de Hollywood como mejor película extranjera)

• 2004: Luna de Avellaneda

• 2010: El secreto de sus ojos (ganadora del premio Óscar de la Academia de Hollywood como mejor película extranjera)

• 2012: Futbolín (en fase de preproducción)

2.- EL HIJO DE LA NOVIA




2.1.- SINOPSIS


Rafael piensa que las cosas deberían irle mejor: dedica 24 horas al día a su restaurante, está divorciado, ve muy poco a su hija, no tiene amigos y elude comprometerse con su novia. Además, desde hace mucho tiempo no visita a su madre, internada en un geriátrico porque sufre el mal de Alzheimer.

Una serie de acontecimientos inesperados le obligan a replantearse su vida. Entre ellos, la intención que tiene su padre de cumplir el viejo sueño de su madre: casarse por la Iglesia


2.2.- FICHA TÉCNICA

Dirección: Juan José Campanella.

País: Argentina.

Año: 2001.

Duración: 124 min.

Interpretación: Ricardo Darín (Rafael Balverde), Héctor Alterio (Nino Balverde), Norma Aleandro, (Norma Balverde), Eduardo Blanco (Juan Carlos), Natalia Verbeke (Naty), Gimena Nóbile (Vicky), David Masajnik (Nacho), Claudia Fontán (Sandra), Atilio Pozzobón (Francesco), Salo Pasik (Daniel), Humberto Serrano (Padre Mario), Fabián Arenillas (Sciacalli).

Género: Comedia-Drama.

Guión: Juan José Campanella y Fernando Castets.

Producción general: Adrián Suar.

Música: Ángel Illaramendi.

Fotografía: Daniel Shulman.

Montaje: Camilo Antolini.

Dirección artística: Mercedes Alfonsín.

Vestuario: Cecilia Monti.

Decorados: Pablo Racioppi.


2.3.- ARGUMENTO

Un argentino de clase media, cuarentón y divorciado, vive sin ideales y sin afecto, absorbido obsesivamente por la administración del restaurante que heredó de sus padres. Está rodeado de gente que lo quiere pero a la que él no presta atención, encerrado en un universo de egoísmo, frustraciones y pequeñas revanchas. Pero algo inesperado lo obliga a enfrentar la realidad y tratar de cambiar su vida y la de sus seres cercanos.

Muy influido por las comedias clásicas del director estadounidense Frank Capra, Campanella se apoya en el carisma actoral de Darín, quien en 20 años de trabajo ha pasado de galán de TV a actor de culto.

Curiosamente, este segundo intento, pese a contar con un mayor presupuesto, es menos pretencioso que su antecesor, que trataba de describir dos décadas de cambios políticos y sociales de la Argentina a través de la marchas y contramarchas de una pareja de enamorados.

Aquí Campanella se concentra en narrar apenas unos pocos días en la vida del personaje principal con un argumento que profundiza en cuestiones personales y afectivas y solo se permite unas pinceladas de testimonio social.

El resultado es una obra convencional pero intensamente emotiva, que se convirtió en una de las películas más taquilleras de 2001 en la Argentina. Además de Héctor Alterio y Norma Aleandro, aparece en un pequeño papel otro actor de prestigio: Alfredo Alcón.(2)


2.4.- COMENTARIOS

Aunque Rafal Belvedere tiene 42 años y regenta un restaurante familiar de prestigio, no está contento con la vida ni consigo mismo. ¿Cómo es posible que a los 42 años uno no haya cimentado aún la vida y viva como un adolescente? Este mito del “eterno adolescente”, que ya fue desarrollado por Juan José Campanella en la cinta “El mismo amor, la misma lluvia”, nos vuelve a ofrecer algunos elementos para entender la vocación como opción de vida que implica una toma de decisiones.(3)


Rafael vive marcado por su pasado familiar. Se siente como el inútil de la familia, aquél que defraudó un día a su madre. Vive con esta herida. Y al heredar el restaurante de sus padres hereda también la presión para estar a la altura de las expectativas, a lo que se añade la angustia de la crisis financiera del país. No obstante ahora que el restaurante marcha bien su madre no lo puede apreciar porque sufre alzhéimer.(4)

Rafael Belvedere no está conforme con la vida que lleva. No puede conectarse

con sus cosas, con su gente, nunca tiene tiempo, se aferra al zapping y se consuela con los viejos capítulos de su serie preferida: El Zorro. A los 42 años no se parece en nada a su héroe de ficción.

Aquellos años de su infancia en los que se ponía la capa negra, el antifaz y jugaba a ser la personalidad oculta de don Diego de la Vega inevitablemente pasaron. Su realidad es mucho más compleja. No alcanza las expectativas de nada ni de nadie. No tiene ideales, vive metido hasta el tope en el restaurante fundado por su padre; carga con un divorcio, no se ha tomado el tiempo suficiente para ver crecer a su hija Vicky, no tiene amigos y prefiere eludir un mayor compromiso con su novia. Además, hace más de un año que no visita a su madre que sufre de Mal de Alzehimer y está internada en un geriátrico. Rafael sólo quiere que lo dejen en paz. No lo puede todo, y a la vez, pareciera como si su esfuerzo no fuera suficiente para nadie”.

En resumen, podríamos decir que Rafa vive como un malabarista que no presta atención a lo importante para centrarse sólo en lo urgente. Y como se podría prever, Rafa sufre un infarto que le hace plantearse la venta del restaurante para llevar una vida un poco más relajada. No obstante sigue siendo un egoísta como lo muestra el sueño que le cuenta a Nati: reconoce que todo lo hizo mal, por lo que quiere “irse a la mierda”, pero sólo, nadie más cuenta en su vida. La cara que se le pone a Nati escuchando esta confesión es memorable. Rafa no se compromete con nadie porque siempre tuvo miedo al compromiso.

Dos hechos le ayudaran a dar un paso más y evolucionar. Primero será el rencuentro con Juan Carlos, antiguo amigo de la infancia. Él, que perdió a su mujer y su hija en un accidente, que tuvo que rehacer su vida, se presentará como un elemento desestabilizador para Rafael y le ayudará a reconstruir su pasado.

El segundo hecho lo protagoniza su padre y su deseo de querer casarse con Norma por la Iglesia.

Nino no lo quiso hacer entonces por fidelidad a sus principios, y aunque le dio a su mujer todo lo que ella quiso, reconoce que la boda por la Iglesia fue el único gusto que no le concedió. Pero nunca es tarde, en cierto modo él está de vuelta de todo y sigue tan enamorado como nunca a pesar del estado en el que se encuentra ella. Al cabo de los años ¿qué son los principios personales ante el amor? Este amor apasionado de Nino al principio se le presenta a Rafael, hombre práctico, como una locura. Pero después terminará reconociéndolo como un amor del que él no es capaz.

La gota que colma el vaso se da cuando Nati le confiesa que le deja porque es un egoísta y no se siente valorada. Rafa tendrá que enfrentarse consigo mismo y con su pasado. Y entonces se desencadenarán una serie de gestos que muestran que algo está cambiando: la venta del restaurante, la reconciliación con Juan Carlos, la poesía con su hija, la conversación catártica con su madre (“quiero que te sientas orgullosa de mí. No quiero ser un boludo. Quiero ser alguien”) y la declaración final que le hace a Nati por el portero automático (“Quiero tus problemas”). La adquisición del nuevo restaurante no es sino un final abierto a la imaginación del espectador.(5)



En resumen en esta película de Campanella descubrimos la necesidad de tomar decisiones para madurar en la vida. En definitiva el tema vocacional es el de optar por una manera de vivir aceptando todas las consecuencias y asumiendo los compromisos que se derivan. La vocación es una llamada que exige una respuesta valiente y decidida, aceptando el nuevo estilo de vida que implica.

Señalamos para terminar la imagen estereotipada y tópica que se nos presenta de la Iglesia, en concreto del párroco.(6)



Sabedor de que la vía de la comedia es la que le abre mejores posibilidades para encarar todos los temas -incluidos los más serios y hasta los más penosos-, Juan José Campanella ("El mismo amor, la misma lluvia") adopta el tono humorístico para exponer la crisis personal de un cuarentón muy porteño y muy reconocible.

No es un camino sencillo porque hay aquí un costado entrañable, autobiográfico, que lo aproxima a temas y realidades muy dolorosas (el mal de Alzheimer o la vejez, por ejemplo), nada fáciles de armonizar con el registro de comedia que domina la mayor parte del relato y que él conduce con mano maestra.

El realizador se apoya en personajes que han sido nítidamente dibujados en el libro (suyo y de Fernando Castets, habitual colaborador) y que un elenco admirable colma de verdad y de vibración humana, y así logra cierta fluidez en la articulación de los sectores más humorísticos del relato (allí donde reinan una ironía y un sarcasmo emparentados con los de la comedia italiana) y aquellos en los que pesa más el costado sentimental. No obstante, queda en evidencia algún desnivel.

Está claro que el terreno de la comedia no es sólo el que más favorece a Campanella sino el que lo distingue como uno de los poquísimos autores locales tan conocedores de su arquitectura formal como para filtrar en ella sus opiniones. Tal seguridad en el oficio, así como el brillo que parece espontáneo y que es fruto de su agudeza de observación y de su ingenio, quedan expuestos en la construcción de las escenas, en el ritmo picante y sostenido del diálogo, en la lógica y la contundencia de sus remates, en el rigor necesario para abandonar una situación antes de que empiece a dar señales de agotamiento. En cambio, cuando toca la cuerda sentimental y se aproxima al melodrama, el lenguaje se hace más directo -a veces, bordea lo sentencioso y lo discursivo- y el film empalidece, aunque el efecto emotivo no se desdibuje, sobre todo gracias a la sincera convicción de los intérpretes.

Ajetreado hasta el vértigo en la carrera por la supervivencia, distraído de sus responsabilidades como hijo, padre, marido (separado) y novio, Rafael se topa de golpe con el oportuno parate que lo invita a recapitular.

Es como si todo se hubiera conjurado para colocarlo frente al espejo de su íntima disconformidad consigo mismo: el restaurante con el que se ha ganado una posición empieza a trastabillar acosado por los problemas financieros y la presión de las grandes cadenas a la caza de negocios chicos y consolidados; crecen los reclamos -de índole diversa- de su hija, de su ex mujer y de su actual pareja; inesperadamente reaparece un amigo de la infancia que ha sobrevivido a una terrible tragedia personal. Y -como llegado de otro planeta en el que toda esa agitación resulta vana- su padre viene a pedirle ayuda porque piensa hacerle a su eterna compañera (ahora instalada en un geriátrico por causa de la enfermedad) el único regalo que le debe: la boda por la iglesia.

No hay corazón que resista; el de Rafael tampoco. Dice lo que siente cuando asegura que lo único que quiere es que lo dejen en paz, pero todavía le costará algún esfuerzo reconocer que el problema no proviene de los demás. Ellos en todo caso -el padre o el amigo, con sus sencillas y esenciales certezas- le tenderán una mano.

"El hijo de la novia" es un film muy argentino. Lo es en el carácter reconocible de los personajes, en la forma con que se los ve hacer equilibrios entre la lucha por la supervivencia, la desdicha afectiva y el juicio de los otros; en el ejercicio de un humor burlón, cáustico y muchas veces autodirigido como escudo defensivo ante la adversidad; en la resignada familiarización con una anormalidad que ya se ha vuelto rutina; en el límite difuso y amoldable que separa lo lícito de la corrupción o la inmoralidad. Y hasta lo es también en la dificultad que evidencia el film cuando debe poner en palabras sentimientos y emociones que entre nosotros, muchas veces, se prefiere dar por sobreentendidas.

En tren de comedia, Campanella hace observaciones agudas sobre la situación actual, sobre los cambios experimentados en la vida social y el comportamiento. Pero no las subraya con discursos, se infieren de la propia historia. Hay apuntes sabrosos que surgen del contraste visible entre los valores que marcaron el mundo de los padres y el de Rafael; en la propia evolución del restaurante familiar; en la relación que mantiene el protagonista con sus parejas y su hija. Y casi siempre, la observación viene prendida de la ocurrencia, la situación cómica o el chiste rápido.

Se ha dicho que Campanella tiene socios irreemplazables en sus magníficos actores. No es sólo la desenvoltura de Darín, ni el oficio de Aleandro ni la transparencia de Alterio. Hay más: Darín no se conforma con la comodidad de un papel que le calza como anillo al dedo y busca enriquecerlo con reveladores detalles personales. Norma Aleandro evita tanto la sobreactuación (cómica o patética) como la insipidez a la que la podría haberla conducido tomar el rumbo contrario: su Norma es tierna, graciosa y conmovedora, y tan real que uno cree adivinar en esa mujer entorpecida por la enfermedad a aquella otra joven de la que su marido todavía está enamorado.

Que esa imagen de la mujer que fue llegue tan nítida hasta el espectador es también mérito de Alterio, ese apacible Nino Belvedere cuya mirada diáfana desnuda toda su nobleza. Son sin duda dos personajes elaborados desde el libro con la materia del cariño.

Hay en el elenco muchos otros trabajos impecables -los de Eduardo Blanco, Claudia Fontán y Salo Pasik, en especial- y hasta un par de sorpresivos invitados -Alfredo Alcón y Adrián Suar- que se interpretan a sí mismos en una escena que responde menos a una necesidad del libro que a la voluntad de hacerle un guiño simpático al espectador.(7)



Es esta una película que deja al espectador preguntándose por las razones que han provocado en él una impresión tan favorable. Es muy fácil exponer los errores de una mala película, pero resulta, curiosamente, bastante complicado encontrar una razón que englobe todos los aciertos de ésta : desde el humor a la limpieza de los diálogos. Cualquiera sirve como una cuña para provocar en el que escucha la recomendación la curiosidad suficiente como para que vaya a verla pero ninguna sirve como resumen, como base.

Es el recuerdo del libro de Oscar Tusquets "Dios lo ve" , que no tiene nada que ver con la religión, a pesar de su título, el que ayuda a descubrir la clave de esta historia. En uno de sus capítulos, se presenta la fotografía de Carlos Fernández Casado, un arquitecto español, junto a una estructura de metal básica. Oscar se pregunta por las razones de esa fotografía. Después de analizar otras obras semejantes llega a una conclusión.

"Esta pieza de alambres no es más que el cuchillo de la armadura de un tramo del puente del Pardo diseñando por el ingeniero. ¿Por qué se habrá fotografiado junto a una cosa tan prosaica, sencilla, que tiene un mero papel resistente? Pues porque está orgulloso de esta creación, de su claridad, de su economía estructural, donde cada barrita de hierro está allí, en el lugar preciso, y tiene la sección justa, mínima, para el trabajo que debe realizar. El hierro era en esa época, 1935, un material raro y precioso en nuestro país ; no se puede hacer más con menos despilfarro. Por eso don Carlos se hace fotografiar junto a esta ramadura, porque cuando esté dentro de la viga…sólo Dios la verá."

Ese intento de Nino se revela como la armadura de un puente inacabado entre él y su mujer y se convierte centro de la película y la clave para comprenderla. Un deseo , una boda por la Iglesia, que su mujer no pudo cumplir y que el marido quiere, por motivo de su cumpleaños, realizar ahora. Tanto Nino, que se gastará en la boda el dinero ahorrado para un viaje a Europa como Rafael, que tendrá que encontrar un tiempo que la dedicación a su restaurante y a su hija no le dejan, verán sus vidas cambiadas por lo que parece un simple capricho.

En una situación económica muy complicada, en una Argentina pendiente del índice riesgo, de los problemas para pagar la deuda, de los malabarismos con la tarjeta de crédito, en un escenario en el que la clase media va desapareciendo a un ritmo de 500.000 personas por año, un hombre sigue el camino opuesto al de la multitud y se queda sin ahorros por un proyecto que, como dice Tusquets, sólo Dios va a ver.

Un tema simple y proclive al sentimentalismo si en el fondo de la historia no estuviera el Alzheimer de Norma, la imposibilidad de que ésta sea consciente de lo que va a suceder alrededor de ella. Una enfermedad que es al gesto de Nino lo que la viga a la estructura del ingeniero.

Y si uno de los elementos fundamentales en el análisis de Tusquets es el de armadura, representado por el sueño de Nino, otro, simétrico, es el de Dios. Explica Tusquets :

"Parece ser que, en una ocasión, uno de los jóvenes colaboradores de Luthyens se encontraba grafiando la fachada trasera de una de las casas que se estaban proyectando en el estudio. El Maestro, tras estudiarla con detenimiento, observó que la posición de una de las ventanas alteraba la composición general, a lo que su colaborador objetó : -Esto no es problema : el muro que cierra el patio de servicio está tan próximo que esta abertura no se puede relacionar con el resto de la fachada. Nadie podrá ver esta falta de rigor geométrico. A lo que el arquitecto repuso impasible : -Dios sí lo ve."

Un Dios que, como se presenta en la película, poco tiene que ver con la religión o con la Iglesia. Un Dios que se presiente como estructura, como razón, como ley que hay que cumplir sin que sea necesario acudir a los dogmas o a las escrituras. Un Dios que está dentro, anterior a la legislación, a la jerarquía o a la Historia.

Un Dios que, en una de las mejores escenas de la película, ese diálogo entre Rafael y el sacerdote, parece incapaz, atrapado por las leyes, de entender el significado del rito que Nino pretende. No es una cuestión de religión. Es algo anterior, más básico, la fundamentación de una ética, la muestra de que hay algo que existe en el fondo. Algo que no admite una formulación. Algo que impulsa al acto. Algo que ni siquiera va a ser visible.

¿Entonces por qué hacerlo? Esa es la pregunta del hijo y la película es el camino que tiene que recorrer para comprender algo que el padre ya sabe , la exigencia de esos actos que sólo Dios puede ver. Frente a esa estructura interna del padre, el trabajo del hijo se centra en lo externo : desde el éxito de su restaurante, hasta su relación con su ex - mujer, su hija y la mujer con la que vive.

No es sólo el enfrentamiento entre lo externo y lo interno, sino el que se produce entre el ámbito de la complicidad y el de los mercaderes, en palabras de Martín Garzo al estudiar las figuras de Abraham y Sara. Uno representa el diálogo con la exigencia y la otra la mirada encantada con el mundo. Padre e hijo representan esos dos polos opuestos en el arranque. El ataque al corazón no es sino la posibilidad que tiene el hijo de elegir entre las dos opciones.

La aproximación del hijo al punto de vista del padre se produce, a pesar de la distancia, de forma gradual y, por esto, creíble. Es un camino lento que a Naty (una Natalia Verbeke en la deberían mirarse falsas encumbradas como Penélope Cruz) , en la escena de la Iglesia, no le cuesta nada recorrer. Le basta ese momento para entender qué es lo que busca el padre y para, inmediatamente, desearlo para ella. Al hijo esa evidencia se le aleja, dejándole sólo la lección de los continuos fracasos : desde la falta de reconocimiento de su madre hasta la crítica dura de su ex - mujer pasando por el intento de Natalia de dejarle. Armadura, Dios y, al final, el humor, un ingrediente que no aparece en el libro de Tusquets y que resulta imprescindible en la película .Un humor que sirve para unir aquello que es materialmente imposible juntar. Como ese césped que convierte a las piedras en camino, creando un sendero por el que avanzar a pesar de los contratiempos. El vínculo que muchas veces no existe entre la realidad y el deseo y que cada uno crea con los materiales que le resultan más válidos.

La opción de Campanella por el humor no es una mera elección de tono, sino una estrategia de supervivencia frente al humor de pasatiempo, previsible y sin consistencia. Es un humor que los personajes se dirigen a sí mismos, sin esperar reacción de ningún espectador : cuando Rafael tiene que luchar por ese pedido de vino blanco o cuando Nora, al ver el cartel de la residencia, dice que ella no deja ahí a su marido.

Es un humor, en fin, que comienza como algo personal y termina en un escenario, en la falsificación de la ceremonia, como esa única forma de unir lo que la Iglesia, paradójicamente, no quiere unir.

"El mundo como un bosque, como los puertos, como las ciudades que crecían en las rutas de los comerciantes; pero también como un aposento, como la cámara más secreta, donde la intimidad es mayor", dice Martín Garzo. "El hijo de la novia" es el descubrimiento de esa cámara más secreta que no funciona como escondite, sino ,como explica Tusquets, como fundamento de la realidad. Básica aunque no se vea.

Nino con su gesto parece convertirse en la respuesta de Campanella a la actual situación argentina. Una respuesta que se echa de menos en películas recientes como "Pizza, birra, faso" , "Nueve reinas" o "La ciénaga", que se quedan, cada una en su estilo, en la mera descripción de la realidad.(8)



Esta producción argentina del año 2001, dirigida por Juan José Campanella, es una agradable comedia agridulce - en la línea de films como por ejemplo el alemán Good bye, Lenin.

Uno de sus principales atractivos son las magníficas interpretaciones del trío protagonista, Ricardo Darín (Rafael Belvedere) y sus padres en la ficción Héctor Alterio (Nino) y Norma Aleandro (Norma), bien secundados por Eduardo Blanco (Juan Carlos), Natalia Verbeke (Naty) y Gimena Nóbile (Vicky). La película fue nominada en el año 2002 al Oscar® al mejor film de habla no inglesa.

Cuando el padre de Rafael, Nino, quiere volver a casarse por la Iglesia con Norma -enferma de Alzheimer-, puesto que su matrimonio de 44 años atrás fue sólo civil, la vida del estresado Rafael y de todos los que le rodean sufrirá un giro radical.

Con fotografía dirigida por Daniel Shulman y rodada con objetivos esféricos para una relación de aspecto en cines de 1.85:1, este DVD de Filmax respeta el formato original cinematográfico e incluye mejora anamórfica.

La transferencia es bastante buena, aunque no está exenta de algunos defectos de celuloide. Normalmente, éstos son muy pequeños, en forma de pequeñas manchitas blancas; sin embargo, muy de tanto en tanto aparece alguna mancha de cierto tamaño, como una que hay -por si a alguien le apetece buscarla- en 1h 39' 44'', en la escena de la lluvia.

La definición es correcta, aunque ciertamente no resulta extraordinaria. Hay muy poco grano en la película y por lo tanto tampoco se aprecia ruido de compresión de bajo nivel. El contraste es el adecuado en todo momento.

Un curioso efecto -o más bien defecto- que se aprecia en esta transferencia es un más que apreciable viraje hacia el verde de todos los colores, lo que en algunos momentos da la impresión de estar viendo Matrix o alguna de sus secuelas. Aunque no podemos afirmar hasta donde esta coloración viene del máster usado para la transferencia o bien es un fallo del procesado posterior del vídeo, las capturas adjuntas demuestran claramente que este viraje del color existe y que le quita naturalidad al film. De hecho, las letras de los títulos iniciales y finales se ven claramente verdosas, en lugar del habitual color blanco.

Con una tasa de bits media para la imagen de 6.5 Mbps, no aparecen defectos de compresión, ni incluso en las escenas más difíciles -que en esta película son muy pocas- como por ejemplo, la lluvia. Si que se puede observar algún defecto ocasional de líneas en zigzag (aliasing), que provoca un curioso efecto Moiré de parpadeo con la camisa a cuadros que lleva Vicky, alrededor de 1h 03'.

El disco es un DVD-9, con un buen cambio de capa, en un salto de escena donde no interrumpe el audio.

En resumen, una imagen que sería francamente buena, de no ser por esta tonalidad verdosa que se nos antoja anómala.(9)



CITAS:

1.- htttp:// http://www.wikipedia/, /joseluiscampanella
 
2.- http://www.pantalla.info/pel/1/1597.html


3.- www.cineyvocacion.org

4.- http://www.cineol.net/pelicula/533_El-Hijo-de-la-novia

5.- http://ar.geocities.com/pampacine_2002sp/hijo/cinematotal.htm


6.- http://www.cineyvocacion.org/pdf/cineyvocacion_el%20hijo%20de%20la%20novia.pdf

7.- http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=327864

8.- http://www.arrakis.es/~maniacs/Hin01.htm


9.- http://www.zonadvd.com/modules.php?name=Reviews&rop=showcontent&id=327

No hay comentarios: